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07/05/2021

Infodemia

Artículo de Carlos Anderson, Presidente del Instituto del Futuro, publicado en Diario Gestión

Publicado: 2021-05-07

El coronavirus COVID-19 ha popularizado una multitud de palabras, acrónimos, y frases, algunas viejas y otras novísimas: aplanar la curva, la nueva normalidad, inmunidad de rebaño, intensivistas, paciente cero, distanciamiento social, EPP (equipo de protección personal), camas UCI, video-llamada, Pfizer, Moderna, pruebas rápidas, pruebas moleculares, antígenos, asintomático, suspensión perfecta, etc., etc., etc.

Palabras y más palabras que nutren un fenómeno—principalmente en las redes sociales del ciberespacio—que es tan contagioso y peligroso como el propio COVID-19: la así llamada “infodemia”. El término se deriva de la unión entre la palabra información y la palabra epidemia. Se relaciona con conceptos similares como fake news o infoxicación. Los datos e información que se difunden en una infodemia tienden a ser falsos, aprovechando la inexistencia de filtros de veracidad en las redes sociales, haciendo difícil una respuesta efectiva a la crisis, creando confusión y desconfianza.

Otra forma de entender el fenómeno es como “una sobreabundancia de información, en línea o en otros formatos, incluyendo los intentos muchas veces deliberados por difundir información errónea con el fin de socavar la respuesta de salud pública y promover intereses de determinados grupos o personas”. Es éste el aspecto más peligroso de la infodemia. La información incorrecta trunca vidas. Sin la confianza y la información adecuadas, las pruebas y diagnósticos se quedarán sin utilizar, las campañas de inmunización (o de promoción de vacunas eficaces) no podrán cumplir sus metas y el virus seguirá matando.

Por esta razón, el Instituto del Futuro—con el auspicio de la Fundación Friedrich Naumann y de Atlas Network—ha lanzado el “Observatorio de Pandemias”: una plataforma de libre acceso que difundirá masivamente información útil, confiable, verificada, contextualizada, en formatos de fácil entendimiento con respecto al Covid-19 y posibles futuras pandemias.

El objetivo de esta iniciativa es promover la preparación ante posibles futuras pandemias mediante la difusión de información altamente confiable, análisis accesible pero efectivo, y recomendaciones innovadoras basadas en evidencia. Diseñado en base a un análisis de ocho observatorios similares a nivel nacional e internacional—el Observatorio Covid-19 para América Latina y Caribe de CEPAL, el Covid-19 Observatory de MIT, el Outbreak Observatory de la Universidad John Hopkins, entre otros—el Observatorio de Pandemias del Instituto del Futuro se erige como el mejor antídoto contra la infodemia. Porque, como señala Alexandra Ames, del Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad del Pacífico: “Las crisis van a seguir llegando. Lo que tenemos que hacer hoy es estar listos, no necesariamente para evitar que sucedan, sino para gestionarla mejor”.

El Observatorio de Pandemias constituye además un primer paso en algo que debería ser parte consustancial de la forma como se diseñan las políticas publicas en el Perú: la anticipación estratégica. Solo con información de calidad, con método y constancia podremos adelantarnos a los hechos y adoptar medidas que ayuden a minimizar el costo de tragedias de alta intensidad como la generada por COVID-19.

La República de China (Taiwán) es un buen ejemplo: gracias al monitoreo de las redes sociales en la República Popular China, los taiwaneses identificaron tempranamente que algo extraño estaba sucediendo en Wuhan. Cerraron el acceso de China continental y pusieron en marcha un sofisticado sistema de identificación y rastreo de posibles infectados. El resultado no podría haber sido mejor: uno de los poquísimos países que experimento una tasa positiva de crecimiento económico y la menor tasa de mortalidad por coronavirus del mundo.

Los observatorios—dirán algunos—“se están poniendo de moda”. La frase lleva al error. Las pandemias están aquí para quedarse. El genio de la globalización salió de la botella y no es posible dar marcha atrás. La gente viaja y con ellos viajan los virus y demás enfermedades que nos retan a pensar de manera distinta: anticipándonos, preparándonos, informándonos.


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Economía Imperfecta

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