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diario gestión, 16 de octubre del 2020

COVID-19: siete meses después

“No hemos dejado de señalar la necesidad de esperar lo mejor (la vacuna), pero preparándonos para lo peor(tener que convivir con el virus)”. - Carlos Anderson, Presidente del Instituto del Futuro 

Publicado: 2020-10-16

Siete meses después de iniciada esta pesadilla llamada coronavirus COVID-19, la confianza ciega en el presidente Martín Vizcarra se ha esfumado, mientras que las acusaciones de corrupción e incompetencia en el Gobierno dominan los programas periodísticos e informativos de radio y televisión, y explotan de rabia y hastío en el ciberespacio. En resumen: el inevitable balance de la estrategia anti-COVID-19 del Gobierno ha comenzado. Y para no perder mayor tiempo ni espacio en esta columna, señalemos tan solo lo que dicen las estadísticas: número uno en muertes por millón y la peor caída del PBI per cápita del mundo, con el agravante de haber sido uno de los países con mayor fortaleza fiscal -en términos de nivel de endeudamiento, déficit público, y reservas fiscales y monetarias- al inicio de la pandemia. 

Durante estos siete meses, esta columna ha abordado en 15 ocasiones el tema del COVID-19: desde “La transmisión del pánico” (03 de marzo, 2020) hasta el más reciente, “COVID-19: la tecnología al rescate” (02 de octubre, 2020), intentando,en cada ocasión, balancear la mirada crítica con alguna contribución en materia de ideas. A continuación, una selección de algunas de ellas.

Primero, la necesidad de tener un horizonte de tiempo y una estrategia anti pandemia claramente comunicada en lugar de la improvisación perpetua.Segundo: la importancia de contar con métricas de cumplimiento fácilmente verificables por los ciudadanos en lugar de la ambigüedad, falta de transparencia y hasta abierta manipulación de cifras y datos que han impactado tan negativamente la credibilidad de la acción del Gobierno.

Tercero: la urgente necesidad de replantear las prioridades presupuestales, poniendo el énfasis en la construcción de una infraestructura física y humana de salud, educación y seguridad como primera línea de defensa en la guerra contra el COVID-19, y -de igual manera- invirtiendo “lo que sea necesario” para contar en el más corto tiempo posible con una infraestructura en materia de economía digital que nos permita ofrecer servicios de telesalud, teletrabajo, teleeducación y servicios gubernamentales digitales de alta calidad.

En materia de salud, hemos propuesto poner en marcha un Plan Nacional de Emergencia Sanitaria y Reconstrucción del Sector Salud -coloquialmente, un“Plan Marshall”- bajo la égida de un zar de la salud, debidamente empoderado. Y para asegurar que las inversiones en materia de infraestructura de salud no sean superfluas, hemos propuesto que las obras inconclusas (hospitales), actualmente paralizadas a nivel regional, pasen a la órbita del Gobierno nacional. 

Quinto: para minimizar la corrupción en la obra pública, diseminada en varios ministerios y entes ejecutores bajo diversidad de normas y procesos, hemos planteado una reforma del Estado que incluya la creación de un Ministerio de Fomento y Obras Públicas 4.0 y la adopción de la política del “whistleblower”,esto es, protección jurídica y reconocimiento cívico a quien denuncia actos de corrupción en el Estado.

Para dar soporte a las pymes, y a los millones de empleos que generan, hemos propuesto la creación de un Fondo Soberano que -entre otras cosas- invierta directamente, de manera minoritaria, en las entidades de microfinanzas, pues son las microfinancieras las que mejor conocen a las pymes formales, semi formales ya las abiertamente informales. Octavo: para evitar la ola de quiebre de empresas formales que se avecina, hemos propuesto se sustituyan los diversos esquemas de reestructuración concursal por una Ley de Quiebra lo más parecida posible al Chapter 11 de los Estados Unidos, con el fin de asegurar una mayor tasa de supervivencia.

Finalmente, en cada columna no hemos dejado de señalar la necesidad de“esperar lo mejor (la vacuna), pero preparándonos para lo peor (tener que convivir con el virus)”, recordando la famosa frase del presidente Franklin D. Roosevelt: “A lo único que hay que temerle, es al miedo mismo”.


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Economía Imperfecta

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