los #hermanitos se reacomodan

diario gestión, 04 de enero del 2019

2019: El riesgo externo

“Mantener los ojos bien abiertos al devenir de la economía mundial constituye no una tarea, sino una imperiosa necesidad”.

Carlos Anderson

Publicado: 2019-01-04

Nuevamente, la economía mundial está en modo “revolución caliente”. Esto es como “para rechinar los dientes”. El miedo y la incertidumbre, pero—sobre todo— “el miedo a la incertidumbre” se esparcen rápidamente por las principales economías del mundo.

La desaceleración de la economía china -puesta de manifiesto de manera dramática por la sorpresiva caída del índice de producción manufacturera en diciembre- es quizás la mayor fuente de preocupación. De hecho, la desaceleración de la economía china y los problemas asociados con el desbalance entre inversión y consumo que la caracterizan constituyen la razón principal del descalabro de la bolsa de valores en el 2018: los índices Shanghai y Shenzhen sufrieron caídas del 21.3% y 29.1% con respecto a diciembre del 2017, con lo cual consagraron a la Bolsa de Valores de China como la de peor performance en el mundo.

Medido sobre una base de comparación anual, el índice S&P 500 de la Bolsa de Nueva York tuvo una pérdida de apenas 0.8%, mientras que el índice que reúne a las compañías de índole tecnológica (el Nasdaq) registró un alza de 2.8%, lo cual pareciera indicar una performance digna para el olvido pero nada extraordinariamente grave. Excepto que el retroceso de ambos índices se produjo a partir de la decisión de la Reserva Federal de elevar el 19 de diciembre, por cuarta vez consecutiva en el 2018, su tasa de interés de referencia, despertando una vez más los temores de una política monetaria más restrictiva en momentos en que no está claro ni el destino de la cada vez más aguda guerra comercial entre China y Estados Unidos ni el grado de confiabilidad en los actores principales de la política económica bajo la presidencia de Trump.

El secretario norteamericano del Tesoro, Steven Mnuchin, es percibido como “lightweight’ (peso ligero) y predispuesto “a meter la pata”, como cuando tuvo la brillante idea de hacer referencia a la “excelente liquidez” de los bancos estadounidenses, llamando de inmediato la atención acerca de un factor que resultó fatal en la crisis del 2008. A nadie le sorprendería que pronto se uniera a la cada vez más larga lista de “ex funcionarios” de la administración Trump.

Lista a la cual podría sumarse el actual presidente de  la Reserva Federal, Jerome  Powell, si Donald Trump cumple con sus veladas amenazas de reemplazarlo por alguien más funcional a sus objetivos de rápido crecimiento. Basado en análisis de este tipo de consideraciones provenientes del mundo financiero, los economistas del banco de inversión JP Morgan creen que hay nueve de diez chances de que la economía norteamericana entre en recesión este año, aunque tomando en consideración datos de la economía real (desempleo, inflación, confianza del consumidor, etcétera), los mismos economistas del JP Morgan ponen la posibilidad de recesión a menos del 30%.

Por su parte, la Europa comunitaria se apresta a celebrar  el 20 aniversario del lanzamiento del euro, enfrentada a la posibilidad de que el Brexit (la salida de Gran Bretaña) cause un desmedido nivel de incertidumbre, en especial, debido al papel hasta ahora fundamental de Londres como el mayor centro financiero de Europa. En resumen, la economía global no está hecha “un jardín de rosas”. Hay elementos de preocupación y de rápido impacto sobre los países que dependen en mayor medida del comportamiento de sus mercados de exportación (en nuestro caso, China, Estados Unidos y Europa, en ese orden), de la lotería de los commodities, y de los flujos de inversión extranjera directa. Mantener los ojos bien abiertos al devenir de la economía mundial constituye no una tarea, sino una imperiosa necesidad.



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Economía Imperfecta

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