los #hermanitos se reacomodan

diario gestión, 20 de julio  del 2018

El silencio culposo

Publicado: 2018-07-20


En estos momentos aciagos, asqueados ante tanta corrupción en los tres poderes del Estado, pero sobre todo en el Poder Judicial, resulta fascinante el silencio culposo de la familia Fujimori.

Si tomamos el Twitter como canal oficioso de la comunicación política del siglo XXI, encontraremos que la última aparición estelar de la lideresa de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, tuvo lugar el 10 de julio, ocasión que aprovechó para aclarar que nada tuvo que ver en las coordinaciones referidas a una tal señora K de una misteriosa Fuerza N°1. Ayer, durante su casi presidencial “mensaje al país”, la Sra. Fujimori declaró, por fin, su vocación reformadora de un poder del Estado que ha sido “hostil al fujimorismo” y conminó al Presidente Vizcarra a que gobierne con firmeza para “que acabe bien”, extraña elección de palabras durante lo que debería haber sido un mensaje conciliador y de apoyo total a la lucha contra la corrupción.

Por su parte, su padre Alberto apenas publicó una foto familiar el 17 de junio con ocasión del Día del Padre, mientras que su “querido hermano” Kenji escribió acerca de lo linda que es la campiña iqueña, con fecha 13 de julio. Sobre los audios que revelan el estado de descomposición del Consejo Nacional de la Magistratura, el afamado líder de los Avengers, no ha publicado ni siquiera un emoticón.

También desde un universo paralelo, el expresidente Alan García no cesa de tuitear acerca de la crisis en… ¡Nicaragua! y acerca de la compleja relación entre el presidente norteamericano Donald Trump y el líder ruso, Vladimir Putin, aunque durante la campaña presidencial mexicana tuvo una divertida labor en Twitter como “analista económico y político”. Pocas veces hemos asistido a una exhibición tan depurada del viejo y simpático adagio de “hacerse el sueco”, aunque a estas alturas del campeonato ya nada de lo que haga o deje de hacer el dos veces expresidente nos sorprende. Después de todo, se trata de “un presidente que no se vende”. Como otros.

El expresidente Ollanta Humala apenas si ha dicho esta palabra es mía (oh, ¡Madre Mía!) desde que recobrara su libertad, desperdiciando una oportunidad de oro para explicar con ejemplos concretos la forma malévola como, con demasiada frecuencia, interactúan la justicia y la política. En lugar de eso, se ha limitado al autobombo destacando las acciones de emprendiera su Gobierno en la lucha contra el narcoterrorismo en el Vraem.

Mientras tanto su esposa, la señora Nadine Heredia, escribió en Twitter con fecha 18 de julio: “Los tentáculos aprofujimoristas actúan de diversas formas. Ponen sus fichas en instituciones, incluidas aquellas que debieran administrar justicia”. Lástima que tan certeras palabras hayan sido escritas por la misma persona que escribió en una de sus famosas agendas: “se puede escoger al juez”.

El ahora expresidente Pedro Pablo Kuczynski —en su comunicación en Twitter— nos presenta una contradicción similar a la de la señora Heredia, entre lo que escribe y lo que hace (o hizo). Según él (y nosotros estamos de acuerdo), “urge una reforma sustancial en la administración de la justicia en el Perú”. En su tuit, el señor Kuczynski nos recuerda que incluso envió un proyecto de ley que fue rechazado por el Legislativo. ¡Lástima! Si tan solo hubiera luchado por su proyecto de ley con la misma pasión, convicción, vehemencia y dedicación con la que defendió la indefendible agenda del proyecto para la construcción del aeropuerto en Chinchero, tal vez ahora no sería expresidente y la administración de justicia en el Perú no luciría tan horrorosa y desacreditada.

“A veces, el silencio es la peor mentira”, decía Don Miguel de Unamuno. Pero, en las actuales circunstancias del país, el silencio no es tan solo una mentira. Y el silencio cómplice menos aún. Por cómplice, culpable. Por eso, solo nos queda a los peruanos de bien alzar la voz —como lo vienen haciendo desde el estudiante de secundaria hasta el propio presidente Vizcarra— y reclamar que de una vez por todas se instaure un sistema de justicia digno de ese nombre.


Escrito por


Publicado en

Economía Imperfecta

Otro sitio más de Lamula.pe