QEPD Wilindoro Cacique

diario gestión, 14 de julio del 20117

El circo de la política

Publicado: 2017-07-14

Con divertida ironía, el congresista de moda, Kenji Fujimori, ha comparado al Parlamento nacional con el “Coliseo romano”, donde los leones se alimentaban de cristianos. El símil es perfecto, pero va más allá del propósito para el cual fue ideado: describir la actitud de los congresistas —sobre todo de su partido, Fuerza Popular— en las sesiones de interpelación y posibles censuras a los ministros del presidente Kuczynski. 

El símil va más allá porque podría usarse también para describir el ambiente festivo y de caos, de pompa y vulgaridad, de amores y odios, de envidias y resentimientos, y de extrema crueldad que —según los historiadores romanos—caracterizaban los “juegos” en el Coliseo y compararlos luego con el gran “Circo de la política” peruana.

Para seguir mi línea de pensamiento, traten de visualizar, por ejemplo, el rostro lleno de resentimiento del excongresista Omar Chehade al responder a cualquier pregunta televisivasobre la “ahora”-en su opinión- abyecta “pareja presidencial”. Fácil imaginar al excongresista dirigiendo el dedo pulgar hacia arriba (que es como el emperador romano señalaba su veredicto de muerte en las luchas de los gladiadores) en gesto condenatorio de quienes antes de su estrepitosa “caída de gracia” fueron no solo sus mejores amigos sino sus compañeros de ruta en el campo político.

Lo mismo podemos decir del universo de congresistas, excongresistas, periodistas de opinión, y aprendices de periodistas en las redes sociales que le “piden” al juez Carhuancho que dicte prisión preventiva contra la pareja Humala- Heredia para así “hacer justicia”, ignorando olímpicamente que la prisión preventiva existe no para hacer justicia sino para asegurar que esta eventualmente se haga. Y no olvidemos a los fiscales y jueces siempre tan atentos a lo que dicen los medios de comunicación antes de decidir si poner énfasis en una investigación o darle severidad a una condena.

Pero en el circo de la política no todo es drama. Existe también la comedia. Y nada resulta más cómico que los “actos de rebeldía” del menor de los Fujimori, quien a sus 37 años ha encontrado en la risa burlona y los tuits destemplados, videítos incluidos, sus mejores armas para —por lo menos en apariencia— disputarle el liderazgo a su hermana mayor, Keiko. Con su particular sentido del humor, el congresista Kenji Fujimori ha hecho que olvidemos el “humor” supuestamente británico del presidente Kuczynski, comenzando por la tan extrañada sesión de gimnasia matutina del Gabinete Ministerial. Y con su éxito mediático, el congresista Kenji Fujimori está generando un fenómeno todavía más divertido: rumores de su eventual candidatura presidencial.

Detrás de las bambalinas del circo de la política, hay quienes sonríen felices -ex presidentes incluidos-, agradecidos de que todo este “ruido político” distraiga la atención de la ciudadanía. Y hay quienes sollozan desconsolados inversionistas nacionales y extranjeros incluidos- por el enorme daño que el circo de la política le hace a la economía.

En todas partes, la política implica un grado -a veces agudo- de crispación. Pero el debate político, la confrontación de ideas, y hasta el esgrima verbal parlamentario, son consustanciales a la forma como la ciudadanía se organiza en democracia. El mundo de la política no tiene por qué ser un circo. Los partidos políticos no tienen por qué ser sinónimos de mediocridad y medianía, la prensa libre y vigilante no tiene por qué convertirse en un aparato reproductor de diatribas y medias verdades. Debe más bien actuar con altos estándares éticos y morales. El sistema judicial debe constituirse en un poder previsible y confiable y no ser más el lugar donde se cobran las ofensas u odios personales. Los políticos en general deben poner de lado las diferencias y buscar los consensos. Y la ciudadanía no debe caer en el juego de dar por cierto lo aparente. Necesitamos una política de alto vuelo. Como de alto vuelo son nuestros sueños de un Perú mejor.


Escrito por


Publicado en

Economía Imperfecta

Otro sitio más de Lamula.pe