reconoce sus orígenes

diario gestión, 12 de mayo del 2017

Innovar, viajar, disfrutar: Crear riqueza

"El tiempo y los cambios de la economía globalizada tan solo han acentuado nuestras carencias"

Carlos Anderson

Publicado: 2017-05-13

Parecen conceptos aislados, inconexos, desarticulados. Viajar y disfrutar se relacionan como anverso y reverso de una misma moneda: la moneda del ocio. Innovar y crear riqueza, por el contrario, se refieren a la negación del ocio -o si lo prefiere en latín, al “nec otium” o “negocio”-. Y sin embargo, en un brevísimo libro del mismo título que esta columna, Pedro Morillas logra la alquimia necesaria para entrelazar estos conceptos con total sentido lógico. El instrumento que le sirve como apoyo para la alquimia es su propia experiencia empresarial creativa, resumida en Cóndor Travel, empresa que él vendió cinco años atrás a su por entonces gerente general, Sammy Niego (apoyado por un fondo de capital privado británico) en una operación que los banqueros conocemos como Management Buyout (MBO) y que se ha convertido en la mayor empresa de turismo receptivo del país (*). 

Pedro Morillas es un “emprendedor” en el sentido moderno. Es decir, de aquel que soñando con los ojos abiertos se atreve a recorrer el camino empedrado de crear empresa en un país donde 40 años después de fundar la empresa en mención, con apenas US$ 10,000 de capital, una máquina de escribir y un telex, las condiciones para la creación de empresas siguen siendo fatales. En efecto, como muestra un muy reciente trabajo de investigación del Programa de Aceleración de Ecosistemas Regionales (PAER) del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), los factores que hacen difícil innovar y hacer empresa en el Perú son muchos: falta de capital de riesgo, escasez de personal calificado, ausencia de incentivos económicos para fomentar la innovación, barreras burocráticas, inadecuada infraestructura física y tecnológica, ausencia de un verdadero ecosistema de innovación y emprendimiento, etcétera. El tiempo y los cambios de la economía globalizada tan solo han acentuado nuestras carencias.

Premonitoriamente, la experiencia de Cóndor Travel encierra algunas ideas que bien pueden servir a la nueva generación de emprendedores. “Una empresa es tan buena o tan mala como el personal que la integra”, “las ideas, la innovación y el emprendimiento valen muchísimo más que las inversiones tradicionales”, “excelencia en el servicio”, la importancia—desde un principio—de cumplir con “la palabra de honor”, (reputación) y—crucialmente— lo fundamental que resulta tener “socios y no solo colaboradores”.

Dos ideas más: la necesidad de abrazar -desde el primer día- el progreso tecnológico y el compromiso con la “transparencia” (a diferencia del secretismo que caracteriza a la inmensa mayoría de empresas de capital privado en el Perú) de manera que el éxito o fracaso de la empresa sea responsabilidad absolutamente de todos, accionistas y trabajadores. Algunas de las cosas que no nos dice Pedro Morillas en su libro pero que él puso en práctica en la empresa pueden ser incluso más determinantes: i) ser formal desde el primer día; ii) tener claro cuál es la verdadera ventaja diferencial del servicio que se ofrece; iii) actuar con el máximo realismo posible; iv) fomentar—con el ejemplo— una cultura corporativa horizontal, que promueva la innovación y la imaginación, alejada del tradicional verticalismo omnisapiente del “dueño” que le dice a sus “empleados” qué hacer, cómo hacerlo y cuándo hacerlo.

La historia de la referida empresa -que hace poco ha vuelto ser vendida a un fondo de capital privado norteamericano que a su vez ha adquirido una empresa competidora, con el fin de explotar al máximo las sinergias propias de las fusiones y adquisiciones creativas es la historia de un emprendimiento en cierta medida adelantado a su época, pero que puede -o debe ser-tomado como ejemplo por la actual generación de emprendedores, algunos de ellos demasiados enfrascados en recibir ayuda del Gobierno, incubadoras, capitalistas ángeles y demás, dejando de lado la esencia misma del emprendimiento. El brevísimo libro que ha escrito Pedro Morillas es revelador y, a la vez, inspirador.

(*) Nota: La boutique de banca de inversión que dirijo actuó como asesor en el MBO de Cóndor Travel.



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Economía Imperfecta

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