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diario gestión, 21 de abril del 2017

Para PBI del "Des-pa-ci-to" al "Shaky", "Shaky"

Publicado: 2017-04-21

¿Cuán rápido crece estos días el PBI del Perú? Como diría Luis Fonsi: Des-pa-ci-to. El último dato disponible,  0.7% de crecimiento del PBI en febrero, no es ni por asomo el peor registro mensual que podemos esperar este año. Los efectos devastadores del Niño costero recién harán su aparición estadística en los registros mensuales de marzo, abril y probablemente mayo, con lo cual podrían terminar por asfixiar las expectativas de un crecimiento acelerado en la segunda mitad del año.

Hoy ya nadie habla de  4.8%, 4.5% o 4% de crecimiento del PBI para este año o el próximo. Ese tren ya se fue y está bien lejos. Hoy las expectativas de crecimiento para el 2017 se aglomeran públicamente alrededor del 3%, y en privado alrededor del 2%, con el riesgo de que incluso tengamos, por primera vez desde el 2009, un crecimiento de apenas 1%.

Para comprender la magnitud  de la tragedia, recordemos que el 2009 fue el año de la Gran Recesión internacional, y -a nivel local- de la “contracción innecesaria del gasto público” puesta en marcha a fines del 2008 por el exministro Luis Valdivieso. Hoy, sin embargo, la economía mundial se encuentra en un proceso de franca recuperación impulsada, como antaño, por el renacer del comercio internacional. El único elemento común con la situación del 2009 es la “contracción innecesaria del gasto público” impulsada por el ministro de Economía Alfredo Thorne el último trimestre del año pasado.

¿Cómo hacer para que la  economía deje de crecer “despa-ci-to” y se mueva más bien al ritmo de “Shaky, Shaky”, el rapidísimo reggaeton de Daddy Yankee?

He aquí una pequeña receta. Primero lo primero: un cocinero distinto, un excelente comunicador capaz de hacernos recobrar la confianza, por su alto nivel de credibilidad profesional. ¡No! ¡No estoy hablando de mí! (jejeje). Me refiero a economistas de la talla de Juan José Marthans, Waldo Mendoza, Kurt Burneo, Elmer Cuba, Jorge González Izquierdo o Pedro Grados. Porque al final no importa el color del gato (con tal que no escriba con la izquierda). Lo importante es que cace ratones.

Segundo, un ambicioso, pero  realista, e inmediato programa de construcción de nueva infraestructura estratégica -física y no física- bajo el esquema conjunto del nuevo Invertir.pe, el nuevo esquema de APP y el mejorado modelo de obras por impuestos.

Tercero, la dotación inmediata  a los gobiernos regionales de sendos equipos especializados de técnicos económicos, financieros y de gestión pública, con un régimen de excepción que permita que los gobiernos regionales cumplan a cabalidad el programa de construcción de nueva infraestructura física y no física señalado en el párrafo anterior.

En este punto, el de la infraestructura no física, me refiero a iniciativas tales como un Programa Nacional de Capacitación Técnica y de Entrenamiento Profesional y/o un Programa Masivo de Becas para el aprendizaje del idioma inglés, que ayuden a impulsar la productividad del sector pyme y, en particular, de las industrias sin chimeneas del sector servicios como, por ejemplo, la gastronomía y el turismo. De igual manera, impulsar la telemedicina y la educación a distancia de calidad, mediante APP con socios de calidad mundial, invirtiendo de manera simultánea en la ampliación de la hoy estrechísima carretera digital.

Cuarto, permitir que las labores  de auditoría continua de las obras de inversión pública sean hechas desde un principio por empresas privadas -inicialmente, las cinco más importantes compañías auditoras del mercado local- con el fin de erradicar el despilfarro de los recursos del Estado y “aliviar” la carga de una Contraloría que durante los últimos veinte años fue apenas un “veedor privilegiado” de la corrupción en el Perú.

Y, quinto, un programa masivo  de apoyo al crédito a las pymes y a las startup -de por lo menos un punto del PBI- con el fin de contrarrestar la ya anunciada contracción del crédito por parte de una banca acostumbrada a rehuirle al riesgo. Así, con esta receta fusión, de innegable sazón peruana, podremos hacer que la economía vuelva a crecer al ritmo de: shaky, shaky, shaky, shaky, shaky, shaky.


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Economía Imperfecta

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